Madrugamos para llegar a nuestro destino.
Madrugamos para no coger el Sol agobiante y por nuestra ansiedad de llegar al "Campo de Estrellas".
Con la oscuridad como compañera y con los sonidos de Coruxas (lechuzas) y mouchos (búhos) despidiendo su jornada y con los cantos de otras aves comenzándola; dejamos la Parroquia de Arca y pasamos por ecualiptales y aldeas como San Antonio y Amenal en un ascenso que nos llevará al núcleo de A Lavacolla, en la inmediaciones del Aeropuerto de Santiago. Aquí los Peregrinos tenían por costumbre lavarse el cuerpo entero en el riachuelo que pasa por el lugar. De hecho, la etimología de "Lavacolla" derivaría de un "Lavacolea", en desenfadada referencia a la higiene de los genitales.
Depositando las Piedras que traía desde el inicio y los deseos en el mojón, después de Lavacolla; y que indica que Santiago de Compostela está próximo.
El destino se presiente y se huele.
Está próximo el Monte de Gozo.
Antes de llegar una pareja alemana nos saca una foto en una iglesia.
Ya podemos observar el Monte do Gozo.
Alcanzamos el Monte do Gozo, pequeña elevación donde los Peregrinos disfrutaban, por vez primera, de una lejana visión de la Catedral. Entre los grupos de Peregrinos se proclama como "Rey de la Peregrinación" al primero que alcance su cima. En 1993 se construyó un gran Albergue, que es como una ciudad.
Una experiencia (aunque repetida hace dos años) inolvidable.
Capilla del Monte do gozo, donde meditamos y sellamos.
Inmediaciones de San Lázaro. Monumento al Templario Peregrino.
Un Placer para los Sentidos. La Cúpula de la Catedral de Santiago al fondo.
Restan 5 Kms en descenso. El Camino entra en la Ciudad por zonas residenciales como las de San Lázaro y Fontiñas. Más adelante, la calle de Os Concheiros, antiguo barrio gremial de los artesanos que comerciaban con Conchas de Vieira. La ruta baja por la calle de San Pedro hasta la Porta do Camiño. Continua, ya en su último tramo, por calles peatonales y plazas como Casas Reais, praza de Cervantes y A Acibecheira, por donde accederemos a la Basílica - hace dos años el acceso alternativo era la Puerta Santa en A Quintana por ser Año Santo -. Primero recogemos nuestra Compostela que acredita que hemos cumplido oportunamente nuestra Peregrinación, después vamos a la Misa del Peregrino, que es una expresión multitudinaria de personas e idiomas y, por último, abrazamos al Apóstol Santiago , visitando su Tumba.
Las Compostelas. Nuestro Gran y Merecido Premio.
Pórtico de la Gloria.
Al llegar a la Catedral, si entras por la Fachada Principal, te encontrarás el Pórtico de la Gloria. Es una Representación de la Historia de la Salvación, por ello están esculpidos los principales pasajes del Antiguo y del Nuevo Testamento. La cumbre está en Jesucristo, situado en el centro, único mediador entre nosotros y el Padre, que da paso a los justos para formar parte de la Gloria Celestial. Bajo el Señor se encuentra el Apóstol Santiago, indicándose así que Él es receptor de las Enseñanzas del Mesías y también es Transmisor de su Mensaje. Es costumbre de poner la mano en la columna del Pórtico, de esta forma se forjaba la unión entre el Peregrino y Jesucristo.
Inicio del Camino de la Vida.
En la Fachada Románica de la Catedral llamada de "Las Platerías" se ve un crismón con un Alfa y una Omega (Principio y Fin) que se tornan Omega y Alfa (Fin y Principio); y es que el Fin del Camino de Santiago es el Principio de una nueva vida que has de realizar a partir de ahora.
Volviendo a nuestra aventura personal os diré que vimos a nuestro querido amigo argentino del brazo encabestrillado. Al vernos se emocionó y se le cayeron algunas lágrimas que, por supuesto, fueron contagiosas. Nos despedimos hasta una próxima vez y nos acordamos de las fotos mutuas que nos hacíamos en el transcurso del Camino.
Después de un recorrido minucioso por la preciosa ciudad de Santiago nos fuimos a descansar a nuestro albergue, donde coincidimos con las vascas de Donosti y un barcelonés, llamado Jordi, extrovertido, lleno de salero y alegría (genes andaluces inconfundibles). Estuvimos de Fiesta y Tertulia, porque esto ya estaba finalizando.
Saboreando el Instante.
Con Mireya, Jordi y Eva.
En mi último día conozco a María, una alemana alegre y extrovertida que me dice a ver si la acompaño a Finisterre. Yo le digo que si va a quemar las ropas del Camino y ella me dice asombrada y perpleja que no, porque son de marca y muy caras. Nos reímos y dice que quizás otras, más viejas, irán para el fuego. Le deseo suerte en su Peregrinar al, llamado antes, Fin de la Tierra y quedamos para otra ocasión en terminar el Camino en este majestuoso y enigmático lugar.
Como epílogo, citaré como entendió el Camino este Peregrino.
"El Camino de Santiago, como la Vida misma, es una experiencia maravillosa. No tiene Fin, porque llegas y te das cuenta de que tienes que seguir caminando, hacia Santiago, hacia los demás, hacia el interior de Ti mismo...hacia Dios. Y esto sólo se acabará cuando se nos acabe la Vida que disfrutamos cada Día".
¡¡¡Gracias!!!
Por haberme soportado todos estos días de mi Peregrinación y siempre, siempre...
¡¡¡Buen Camino a Todas y Todos!!! Un abrazo.
PEDRO LUIS LÓPEZ PÉREZ (PL.LP)









