Perezoso.
No en el tiempo ni en el deseo.
Perezoso por obligación.
Perezoso.
¿ Quizás por qué te poseo ?
No creo en tal razón.
Perezoso carnavelesco.
En un martes me hiciste dichoso;
como en un relato novelesco,
de rana en príncipe hermoso.
Me llamas perezoso,
porque no te escribo una poesía.
Le pones al querer pasado
y dices que te quería.
Criticas mi inspiración,
como si se hubiera agotado.
Siempre te quiero y amaré.
Soy perezoso por obligación.
Verás mi devoción, no mi pecado
y con versos te lo demostraré.
Gozoso.
Por tenerte a mi lado,
por guardarme en tu corazón,
por sentir tus latidos,
por estar, a ti, atado,
por no haber problemas sin solución,
por tu placer... tus gemidos.
Gozoso.
Por que eres mi medio cítrico,
mi media naranja,
mi medio limón.
Adoro tu físico,
tu belleza me agasaja.
Locura sin medicación.
Pobre o rico.
Desfallecido o por desfallecer.
Soy un poeta...un lírico
y su obsesión es tu querer.
Celoso.
Del aire que respiras.
de la no intencionada mirada,
de los deseos que ansias,
De la mañana, sin ti, escapada.
Celoso.
De tus recuerdos sin estar presente,
de tus brazos en la almohada,
de tus ideas “In Mente”,
de todo y, a la vez, de nada.
Dichoso.
De tu hermosa belleza,
de mi mano acariciar la tuya,
de verte con presteza,
de tu mirada nunca a la mía rehuya.
Dichoso.
Como la tierra con su luz solar,
como la hierba al llover,
como el río se suma al mar
y termina por desaparecer.
Pereza por obligación.
Algazara en intensidad.
Celos sin obsesión.
Mi dicha es una realidad.
Pedro Luis López Pérez (PL.LP)