Baco, dios del Vino, era hijo de Júpiter y Semelé; nació en la isla de Naxos y Mercurio le llevó a Arabia a la mansión de las Ninfas, que cuidaron de alimentarle en aquellas montañas. Sileno le enseñó a plantar la viña y las Musas le instruyeron en el canto y la danza.
Cuando los Gigantes escalaron el Cielo, Baco, tomando la forma de un león, luchó contra ellos con tanto éxito como bravura. Júpiter le excitaba a la lucha gritándole: ¡Evohé!¡Evohé!¡Valor, hijo mio, valor!
Llegado Baco a su mayor edad, emprendió la conquista de la India. Formaba la expedición un grupo de hombres y mujeres que no tenían otras armas sino Tirsos, címbalos y tambores.; a su cabeza iba el mismo Baco. Pan, Sileno, los Sátiros, los Coribantes y Aristeo; que inventó la miel, formaban su séquito. Esta conquista no costó una gota de sangre: los pueblos se sometían gozosos a un conquistador tan humano que les daba leyes sabias, les enseñaba el arte de cultivar el campo y les iniciaba en la elaboración del vino. Un día que atravesaba los arenosos desiertos de Libia, sintiéndose acosado por una sed ardiente, imploró la ayuda de Júpiter y al momento el Príncipe de los dioses hizo surgir un carnero que condujo a Baco y sus huestes a una fuente de límpidas aguas donde pudieron apagar su sed.
Erigona cautivó el corazón del dios quien apeló a todos los medios para agradarle. Apenas pronunciaba palabra para hacerle alguna declaración o una simple cortesía, se sonreía ella compasivamente y dejaba al dios que acabara solo su arenga. Iba a desistir de su propósito, cuando se dió cuenta de que a Erigona le gustaban las uvas locamente y de que se escapaba todas las tardes para ir al campo y hartarse de ellas a su gusto. Al descubrir esta afición de la joven, corre a la viña de Icario, se coloca en el camino por donde la Princesa ha de pasar y toma la forma de un espléndido racimo encarnado prendido a una vid. Llega Erigona y al ver a la luz del crepúsculo el racimo tentador, corre hacia él y lo arranca. Baco retorna inmediatamente a su estado anterior y consigue al fin que la bella indiferente se digne a escuchar su declaración tantas veces empezada y no acabada jamás.
1-. Vara enramada que servía de cetro a Dionisos.
2-.Instrumento de percusión, parecido a los platillos, usado por los griegos y romanos.
POESÍA
Tirsos(1), Címbalos(2) y Tambor,
armas para una Conquista
sin provocar sangre o dolor
con una Elegancia Altruista.
El dios cultivado e instruido,
tendiendo velas docentes
de Arte y de Consejo fluido,
contra ignorancia de gentes.
Amor de Baco y Erigona
surgió al racimo tentador.
Se acabó actitud burlona
y ese ruin "cansino" estupor.
El Amor es caprichoso,
ignora formalidades;
es banal y receloso
y pleno de ambigüedades.
Pedro Luis López Pérez (PL.LP)
Pedro Luis López Pérez (PL.LP)
2-.Instrumento de percusión, parecido a los platillos, usado por los griegos y romanos.
ADIVIDAMA
Solución anterior: El Huevo.
Antes que nazca la Madre, anda el hijo por la calle.
Solución: Próxima Semana.












































